Estados financieros certificados y dictaminados - Estados financieros. Normas para preparación y presentación - Libros y Revistas - VLEX 42906435

Estados financieros certificados y dictaminados

Autor:Javier A. CarvalhoB.
Páginas:47-63
RESUMEN

1. Estados financieros certificados - 1.1 Precisiones de la Junta Central de Contadores - 1.2 Precisiones de la Superintendencia de Sociedades - 1.3 Modelo de certificación de estados financieros - 1.4 Precisiones del Consejo Técnico de la Contaduría Pública - 2. Estados financieros dictaminados - 2.1 Concepto de la Superintendencia de Sociedades - 2.2 Concepto del Consejo Técnico de la Contaduría... (ver resumen completo)

ÍNDICE
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Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cinco y soy una manija que calcula intereses o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas o un oído que escucha cómo ladra el teléfono o un tipo que hace números y les saca verdades. Mario Benedetti

OBJETIVOS

  1. Explicar el concepto, propósito y utilidad de los estados financieros certificados.

  2. Explicar el concepto, propósito y utilidad de los estados financieros dictaminados.

  3. Conocer el concepto de estados financieros certificados por parte de los distintos organismos contables colombianos.

  4. Conocer el concepto de estados financieros dictaminados por parte de los distintos organismos contables colombianos.

  5. Mostrar un modelo de certificación de estados financieros.

  6. Diferenciar estados financieros certificados y dictaminados.

1. Estados financieros certificados

La certificación de los estados financieros apareció inicialmente en el Decreto 2649 de 1993 con el siguiente texto en el primer inciso del artículo 33,

"Son estados financieros certificados aquellos firmados por el representante legal, por el contador público que los hubiere preparado y por el revisor fiscal, si lo hubiere, dando así testimonio de que han sido fielmente tomados de los libros".

Posteriormente el artículo 37 de la Ley 222 de 1995, lo reformó en los siguientes términos:

"El representante legal y el contador público bajo cuya responsabilidad se hubiesen preparado los estados financieros deberán certificar aquellos que se pongan a disposición de los asociados o de terceros. La certificación consiste en declarar que se han verificado previamente las afirmaciones contenidas en ellos, conforme al reglamento, y que las mismas se han tomado fielmente de los libros".

Como puede apreciarse en los dos textos citados, la certificación de los estados financieros contenida en la Ley 222 de 1995, implica más responsabilidades a los representantes legales y contadores públicos. Al analizar la última de las normas citadas se hace necesario conocer en qué consisten las verificaciones de las afirmaciones.

Este concepto aparece en el artículo 57 del Decreto 2649 de 1993 en los siguientes términos:

"Antes de emitir estados financieros, la administración del ente económico debe cerciorarse (sic) que se cumplen satisfactoriamente las afirmaciones, explícitas e implícitas, en cada uno de sus elementos.

Las afirmaciones, que se derivan de las normas básicas y de las normas técnicas, son las siguientes:

Existencia. Los activos y pasivos del ente económico existen en la fecha de corte y las transacciones registradas se han realizado durante el período.

Integridad. Todos los hechos económicos realizados han sido reconocidos.

Derechos y obligaciones. Los activos representan probables beneficios económicos futuros (derechos) y los pasivos representan probables sacrificios económicos futuros (obligaciones), obtenidos o a cargo del ente económico en la fecha de corte.

Valuación.Todos los elementos han sido reconocidos por importes apropiados.

Presentación y revelación. Los hechos económicos han sido correctamente clasificados, descritos y revelados."

Como puede apreciarse, las afirmaciones se refieren a las cualidades que deben tener los estados financieros que se ponen a disposición de terceros.

La interpretación de la ley reformatoria del Código de Comercio ha motivado diversos juicios por parte de algunas entidades, entre ellas, la Junta Central de Contadores y la Superintendencia de Sociedades.

1. 1 Precisiones de la Junta Central de Contadores

En la Circular Externa 30 de 1998, la Junta Central de Contadores precisa en su concepto el alcance de los términos:

"En virtud de la reforma introducida por la Ley 222 de 1995 en relación con los estados financieros, al establecer las modalidades de estados financieros certificados y estados financieros dictaminados, surge para la Junta Central de Contadores el deber de hacer claridad sobre los alcances de las obligaciones de los profesionales de la Contaduría Pública respecto de unos y otros.

En los términos del artículo 37 de la ley en cita, el representante legal y el contador público bajo cuya responsabilidad se hubieren preparado los estados financieros, deberán certificar aquellos que se pongan a disposición de los asociados o de terceros. En este sentido, es de anotar que la certificación consiste en declarar que se han verificado previamente las afirmaciones que sobre existencia, integridad, derechos y obligaciones, valuación presentación y revelación se encuentran contenidas en los estados financieros, en cumplimiento cabal del mandato contenido en el artículo 57 del Decreto 2649 de 1993, esto es, que la administración del ente económico, incluido el contador público responsable de la preparación de los estados financieros, se ha cerciorado (sic) que se encuentran cumplidas las afirmaciones implícitas y explícitas contenidas en cada uno de los elementos que conforman dichos estados financieros.

En este orden de ideas y de acuerdo con la referida norma, la certificación se entiende surtida con la firma de los estados financieros por parte del representante legal y del contador público responsable de los mismos, con los alcances del artículo 57 del Decreto 2649 de 1993.

El artículo 38 de la Ley 222 de 1995, por su parte, define los estados financieros dictaminados como los estados financieros certificados que se acompañan de la opinión profesional del revisor fiscal o, a falta de éste, del contador público independiente que los hubiere examinado de acuerdo con las normas de auditoría gene- ralmente aceptadas. Se infiere, entonces, que no se pueden producir estados financieros con la firma del representante legal y del revisor fiscal, por cuanto, por expreso mandato legal, debe el revisor fiscal que dictamina, cerciorarse de la certificación de los mismos por parte de las personas obligadas, en los términos del artículo 37 ibídem.

Así las cosas, cuando para su difusión, con propósitos diversos, el contador público y los administradores certifican los estados financieros de un ente económico, garantizan su fidedignidad, el adecuado registro en libros y el acatamiento, en los procesos de preparación y presentación, de los principios o normas de contabilidad de general aceptación. Se excluye, entonces, la firma del revisor fiscal en los estados financieros certificados, dado que dicho profesional no los certifica sino los dictamina, es decir, emite una opinión sustentada en su juicio, la cual debe ir adjunta a los estados financieros materia de su dictamen.

Adquiere especial relevancia el precepto contenido en el artículo 38, antes aludido, en virtud del cual los estados financieros dictaminados deben ser suscritos por el revisor fiscal, anteponiendo la expresión "ver la opinión adjunta u otra similar", la cual es de carácter obligatorio. Por ello, se debe resaltar que la firma del revisor fiscal en los estados financieros significa y tiene el alcance de lo expresado por él en el respectivo dictamen, sin que se le pueda dar la connotación de una autorización o certificación.

En consonancia con el referido precepto, se dictamina cuando el contador público, en la calidad de revisor fiscal o de auditor independiente, emite su opinión profesional, previo examen de los estados financieros en atención a las normas de auditoría de general aceptación. Así, se concluye que cuando se dictaminan estados financieros por exigirlo así la ley, o con el ánimo de otorgar mayor credibilidad a la información dirigida a terceros, es el profesional de la contaduría pública elegido como revisor fiscal, el llamado a emitir su opinión profesional. Si el ente no se encuentra obligado a tener revisor fiscal, será el contador público independiente, no el contador que tuvo a su cargo la labor de su preparación, quien deberá dictaminar los estados financieros correspondientes.

Sea esta la oportunidad para destacar la importancia de los estados financieros, como medio principal para suministrar información contable a quienes no tienen acceso a los registros contables de un ente económico, los cuales, independientemente de su destinatario, deben ser consistentes, homogéneos, uniformes y reflejar la imagen fiel de la situación financiera, incluida su clasificación y revelación en garantía de credibilidad absoluta. De igual forma, en tratándose de estados financieros de propósito general, se recuerda que la certificación y dictamen deberá emitirse sobre la totalidad de los mismos y sobre cada uno de ellos, esto es, el balance general, el estado de resultados, el estado de cambios en el patrimonio, el estado de cambios en la situación financiera y el estado de flujos de efectivo, advirtiendo que los mismos deben ir siempre acompañados de las notas respectivas, con las cuales se conforma un todo indisoluble.

En armonía con esta orientación y dada la trascendencia de la fe pública, en su modalidad de certificación o en su carácter de dictamen, no es posible admitir la existencia de estados financieros certificados o dictaminados si no fueron tomados fielmente de los libros oficiales de contabilidad. Así las cosas, los estados financieros deben guardar absoluta concordancia con cada uno de los valores registrados y agrupados en forma homogénea en las cuentas consignadas en los libros oficiales, esto es, los registrados en la cámara de comercio correspondiente, los cuales se deben diligenciar atendiendo las normas legales,...

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