El cambio constitucional en tiempos de revolución: las luchas políticas de Cuba y Nicaragua (décadas de 1950 a 1980) - Cambios constitucionales en perspectiva histórica - Poder constituyente a debate: perspectivas desde América Latina - Libros y Revistas - VLEX 845695850

El cambio constitucional en tiempos de revolución: las luchas políticas de Cuba y Nicaragua (décadas de 1950 a 1980)

Autor:Antonio Barreto Rozo
Páginas:267-313
 
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CAPÍTULO 6
EL CAMBIO CONSTITUCIONAL EN
TIEMPOS DE REVOLUCIÓN: LAS LUCHAS
POLÍTICAS DE CUBA Y NICARAGUA
(DÉCADAS DE 1950 A 1980)*
Antonio Barreto Rozo
Introducción
Hay ocasiones en las que el cambio constitucional de los sistemas
políticos viene envuelto en una intrincada red de relaciones producto
de una revolución y de una reforma legal del régimen. Tal es el caso de
las mutaciones de esquema de gobierno experimentadas por Cuba y
por Nicaragua a lo largo de la segunda mitad del siglo . En Cuba, la
victoria en 1959[] de la revolución liderada por Fidel Castro marcó el
inicio de una transición constitucional de diecisiete años que llegó a su
desenlace con la expedición de la Constitución de 1976, vigente hasta
hoy. En Nicaragua, el triunfo de la Revolución sandinista en 1979[2]
abrió al país a un periodo transicional de ocho años hasta la adopción
de la Constitución de 1987, también vigente. Ambas constituciones
* Para citar este artículo: http://dx.doi.org/10.15425/2017.324
1 El nuevo régimen denominó este como el año de la liberación. De esa forma fue
reseñado en la variada normatividad expedida en el momento. Véase, por ejemplo,
el Decreto 563 de 1959, con el cual se nombró a Fidel Castro como primer ministro.
José Bell, Delia Luisa López y Tania Caram, Documentos de la Revolución cubana 1959 (La
Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 2006), 22.
2 La Revolución sandinista también declaró el año de su victoria como el Año de la
Liberación Nacional, tal y como lo establece en su resolución final el Estatuto Fundamental
de la República adoptado por el nuevo Gobierno de Reconstrucción Nacional el 20 de
julio de 1979.
desempeñaron así un papel similar de consolidación nacional, pero a
través de caminos distintos. La cubana de 1976 fue creada básicamente
en el seno del Partido Comunista de Cuba y del propio Gobierno cu-
bano, personificado por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.
Desde estos dos escenarios se encomendó la elaboración de un ante-
proyecto de Constitución a la denominada Comisión Mixta de Partido
y de Gobierno, el cual en 1975 fue sometido a discusión pública y po-
pular para pasar a convertirse, con algunas modificaciones, en el pro-
yecto de Constitución3 que fue avalado como documento fundamental
definitivo mediante referendo celebrado el 15 de febrero de 1976[4].
Por su parte, la Constitución nicaragüense de 1987, impulsada por la
triunfante fuerza sandinista, fue gestada en la Asamblea Nacional de
Nicaragua —máximo órgano legislativo—, que asumió poder consti-
tuyente en seguimiento del plan trazado en 1985 por una Comisión
Constitucional Especial creada en su seno y que, una vez finalizada su
labor, retomó sus funciones legislativas ordinarias.
3 En este proyecto de Constitución se describe el proceso de adopción y delibera-
ción de la carta fundamental de 1976. Ley de Tránsito Constitucional, 1975, Gaceta Oficial
de la República de Cuba, año 73, n.o 1. Blas Roca, entonces líder del Partido Comunista,
es señalado como el gestor principal del primer borrador de la Constitución. Véase
Jorge Tapia-Valdés, “Cuba Constitucional”. Nueva Sociedad n.o 28 (1977): 91; y Central
Intelligence Agency, “Cuba’s Changing International Role”, 1975, 7.
4 Según datos oficiales, en la discusión popular del anteproyecto de la Constitución
participaron más de 6 millones de personas con propuestas que llevaron a modificar 60
de los artículos propuestos. Por otra parte, se indica que el 98% de los electores votó en
el referendo, y el 97,7% de ellos lo hizo afirmativamente. Estos datos han sido incorpo-
rados en las distintas reformas constitucionales que ha tenido la Constitución de 1976,
incluyendo la del 2002. Véase Ley de Reforma Constitucional del 2002, 26 de junio,
Gaceta Oficial de la República de Cuba, año 101, 1.
5 La misma Asamblea Nacional destaca que por primera vez el poder legislativo
tuvo la responsabilidad de elaborar una constitución política frente a una larga tradi-
ción que legaba tal poder a la Presidencia de la República. En materia de participa-
ción ciudadana, se destacan, entre otras medidas, la realización de 73 cabildos abiertos,
la distribución de 150000 copias del borrador inicial de la Constitución y la emisión
televisada de 12 debates entre posturas constituyentes contrapuestas como formas
de interacción de la Asamblea con la opinión pública. Véase Asamblea Nacional de
Nicaragua, “Carlos Núñez, padre de la Constitución” n.o 1 (2012); Andrew Reding,
“Nicaragua’s New Constitution”. World Policy Journal 4, n.o 2 (1987): 260-261.
PODER CON STITUYE NTE A DEBATE: P ERSPECT IVAS DESDE A MÉRICA LATIN A
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Pero, ¿en realidad fueron distintos los caminos de cambio consti-
tucional en uno y otro caso? ¿Cuáles transformaciones relevantes guar-
dan alguna similitud y cuáles no? ¿Qué rupturas y qué continuidades
destacadas contrastan o concuerdan en ambos escenarios? Este texto
busca ofrecer luces de respuesta a estos interrogantes mediante el es-
tudio de los contextos que rodearon el viraje constitucional tanto en
Cuba como en Nicaragua, explorando (1) el ámbito gubernamental
de los sistemas políticos emergentes, en particular ciertos rasgos bási-
cos de los proyectos políticos allí acogidos; (2) el ámbito económico
existente, con énfasis en el vínculo entre la intervención estatal y la
iniciativa privada; y (3) el ámbito ciudadano que sirvió de base a los
proyectos políticos propuestos, en especial las formas de atender y en-
tender al pueblo en ambos espacios.
Así, la interacción de burocracias inmersas en la cuadratura de
la Guerra Fría, apoyadas en cuerpos normativos transicionales y en
la búsqueda de un posicionamiento especial en el ámbito internacio-
nal (sección 1: Esfera de Gobierno del cambio constitucional); im-
pulsadas por proyectos que buscaban afectar, de forma más o menos
radical, la propiedad privada del sistema capitalista de producción, y
que prometían hacerles frente tanto a la cuestión agraria como a la
cuestión obrera (sección 2: Esfera económica del cambio constitucio-
nal); y que agitaban con fuerza las banderas de la liberación nacional
con comprensiones singulares de los compromisos religioso y cultu-
ral del pueblo que les servía de base (sección 3: Esfera ciudadana
del cambio constitucional) configuran todos estos derroteros —con
trayectorias superpuestas o contrapuestas, colindantes o alejadas,
abigarradas o dispersas—, que dan luces de respuesta a la pregun-
ta por el tipo de cambio constitucional que tuvo lugar en ambos es-
cenarios, donde se apeló en gradación variada al lenguaje —y a los
hechos— de la revolución y de la reforma, en un país bajo conflicto
armado (Nicaragua) y en otro que no tuvo que sufrir su influjo: Cuba
(sección Caracterización del cambio constitucional). En lo que sigue
se desarrollarán las cuatro partes trazadas.
EL CAMBIO C ONSTITU CIONAL EN TIEMPOS DE REVOLUCI ÓN
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