Contabilidad y auditoría del valor razonable - Auditoría de información financiera - Libros y Revistas - VLEX 800231357

Contabilidad y auditoría del valor razonable

Autor:Samuel Alberto Mantilla Blanco
Páginas:329-370
 
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Auditoría de información financiera 329
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Contabilidad y auditoría
del valor razonable
El dinero es como la espuma, con el
movimiento sube y si lo dejas quieto baja
(Autor desconocido)
Resumen:
Este capítulo muestra cómo, por efecto del afianzamiento de la contabilidad del
valor razonable, se está imponiendo con fuerza la auditoría del valor razonable.
Intenta presentar el estado el arte de estos temas, resaltando que el valor
razonable es el valor transparente que muestra la realidad económica de los
negocios (transacciones, eventos y condiciones). Señala con vigor los
direccionadores clave de este proceso y muestra cómo están evolucionando los
roles de los distintos autores.
De manera clara muestra que la clave está en los ‘participantes en el mercado’
y que la condición es ‘precios de salida.’ Ello aplica principalmente a los
mercados de capital (financieros, de seguros y de valores), pero también a los
mercados ilíquidos y, por supuesto, a las entidades pequeñas y medianas.
El fortalecimiento de la contabilidad y auditoría del valor razonable, agrega, está
complementado por el fortalecimiento de los controles asociados a las
mediciones y revelaciones, incluyendo las realizadas a partir de modelos
financieros.
Objetivos:
Después de leer
este capítulo,
usted debe ser
capaz de:
1. Explicar por qué, a consecuencia del afianzamiento de la contabilidad
del valor razonable, se está imponiendo con fuerza la auditoría del
valor razonable.
2. Analizar las características principales de las mediciones y
revelaciones hechas a valor razonable, particularmente los precios de
salida y la jerarquía del valor razonable.
3. Mostrar los elementos centrales de la auditoría del valor razonable,
así como sus consecuencias para la práctica profesional de la
auditoría.
330 Contabilidad y auditoría del valor razonable
INTRODUCCIÓN
Una versión inicial del presente trabajo circuló en abril del 2008. Lo que sigue se basa en la misma,
si bien tiene dos modificaciones importantes. La primera de ella es que se eliminaron las partes
específicamente relacionadas con la práctica colombiana. La segunda es que se amplió lo que
tiene que ver con los nuevos desarrollos derivados de la crisis sub-prime o crisis de los créditos de
alto riesgo, principalmente los hipotecarios.
Si bien la crisis sub-prime todavía no se ha solucionado y se esperan ya sea profundizaciones de
la misma o la aplicación de medidas de impacto profundo, está claro que se mantiene la tendencia
a contabilizar y auditar a valor razonable, en medida alguna regresar a los sistemas de costo
histórico y causación de diferidos.
Por el lado de la contabilidad, la insistencia está no tanto en buscar nuevos métodos (aunque no se
descarte el surgimiento de los mismos) sino afianzar las revelaciones: en ausencia de cotizaciones
en mercados activos y de referencias a productos y/o mercados similares, la revelación de las
modelaciones financiera utilizadas. Ello significa el afianzamiento de los principios
económico/financieros por encima de las reglas de carácter normativo.
Por los lados de la auditoría, está claro que si la contabilidad es a valor razonable, el foco principal
de la auditoría tiene que estar en el valor razonable: los controles alrededor de las prácticas de
valuación, la identificación de los supuestos apropiados para el uso de las técnicas de modelación
y las revelaciones relacionadas. Ello, ciertamente, afecta en la raíz la práctica tradicional de la
auditoría y toca el modelo de negocios de las firmas de auditoría.
En ambos lados hay consenso de la necesidad de mejorar las orientaciones para la aplicación de
los nuevos estándares. Para asegurar la transparencia, se necesita iluminar el sendero de la
transparencia, en ningún caso retroceder a las prácticas oscuras del pasado.
EL VALOR RAZONABLE ES EL VALOR TRANSPARENTE
¿Es el valor razonable la noticia del momento, que será olvidada luego del advenimiento de otras
noticias diferentes? Cuidado: “el valor razonable está aquí y para quedarse.” Como consecuencia
de ello, medir y revelar (contabilidad), así como asegurar (auditar), a valor razonable, se convirtió
en un imperativo. Ineludible.
El administrador prudente le exigirá a su auditor independiente que, primero que todo, le de
seguridad razonable respecto de la información con la que, basada-en-el-valor-razonable,
administra el negocio y le reporta a los reguladores y al público en general. Información,
ciertamente, basada-en-principios (financieros; de cumplimiento sostenible).
El administrador distraído y, todavía más, el pícaro, querrá que ‘su’ auditor solamente mire ciertas
cuentas que quiere presentar a costo histórico y le exigirá un informe limpio de que las cosas están
bien, legalmente bien. Información, ciertamente, basada-en-reglas (legales; de conveniencia
particular).
El asunto está ‘al rojo vivo’ en el sistema financiero mundial y particularmente en los bancos,
habida cuenta del uso intensivo que en estos sectores se le da al valor razonable (en las
negociaciones: transacciones, eventos y condiciones) pero también por los temores por las
consecuencias de que estas prácticas salgan a la luz pública (Landsman, 2006).
Auditoría de información financiera 331
La crisis sub-prime ha mostrado cómo los desafíos que enfrentan los preparadores de reportes
financieros al valuar sus instrumentos financieros cuando los mercados son ilíquidos, la auditoría
se ha vuelto aún más importante como el elemento clave para darle soporte a la confianza del
mercado. En la medida en que esas valuaciones sean importantes para la posición financiera de la
entidad, el trabajo de auditoría necesitará centrarse en los controles a los modelos usados para
generar las valuaciones, así como en los procedimientos sustantivos que se necesitan para evaluar
el carácter apropiado de los valores generados por los modelos (CEBS, 2008, p. 20).
Por eso el valor razonable tiene tanto impacto en el presente. Es el valor transparente (Mantilla,
2006, p. 335), el desinfectante que muestra las realidades de los negocios tal y como son, con su
volatilidad propia (Chorafas, 2007, pg. 73).
Si los negocios se realizan a valor razonable, tal y como ocurre en el mundo en el presente, ¿tiene
sentido contabilizar y auditar a costo histórico?
¿O es mucho más conveniente, para los negocios, las organizaciones, la economía y el público en
general, y para cada ente y firma en particular, hacer los cambios necesarios y ajustarse a las
nuevas condiciones? Así sea necesario abandonar prácticas muy arraigadas, exitosas en el
pasado pero ineficaces frente a las nuevas realidades, el valor razonable es una realidad
sustancialmente material que requiere primera atención.
Contabilizar y auditar a valor razonable es, sin lugar a dudas, uno de los principales retos que se
enfrenta en el presente y en el inmediato futuro.
Ello tiene consecuencias. Ciertamente, una que es central se refiere a las metodologías que son
apropiadas para las nuevas realidades. Si se incorporan estándares internacionales, ¿tiene sentido
mantener las metodologías antiguas?
DE LA CONTABILIDAD A COSTO HISTÓRICO A LA CONTABILIDAD A VALOR RAZONABLE
Los primeros estándares internacionales de contabilidad (IAS/NIC emitidos por IASC), que
recogieron la mejor práctica de la contabilidad en los años 70s, fueron estándares que entendieron
la medición como la ‘determinación de los importes monetarios por los que se reconocen y llevan
contablemente los elementos de los estados financieros, para su inclusión en el balance y el
estado de resultados’ (IASB, 2008d, par. 99). Para realizar tal medición es necesaria la selección
de una base o método particular de medición, en diversos grados o combinaciones de los
siguientes: costo histórico, costo corriente, valor realizable (o de liquidación) y valor presente
(IASB, 2008d, par. 100). Tales estándares reconocieron que el método de medición más utilizado
era el costo histórico, que generalmente se combina con las otras bases de medición (IASB,
2008d, par. 101).
Como cosa curiosa, esa estructura conceptual no reconoce el ‘valor razonable’. En consecuencia,
el modelo que se afianzó fue el de ‘costo histórico ajustado.’ Los ajustes fueron ampliándose cada
vez más, principalmente por efecto de los diferidos en el contexto de la causación (léase: ‘para
aplazar el reconocimiento de las pérdidas’, para mostrar ‘solidez’ financiera). En los países
latinoamericanos tales ajustes se acentuaron por efecto de la inflación y, en algunos, como
Colombia, adicionalmente por la corrección monetaria, reconocida ésta como un elemento de los
estados financieros’ (DR 2649/90, artículo 34).
Las cosas comenzaron a cambiar con la introducción, vía estándares específicos y, principalmente,
los relacionados con los instrumentos financieros, de las mediciones y revelaciones hechas a valor
razonable en los estándares internacionales de información financiera (IFRS/NIIF) emitidos por
IASB. Tal proceso se desarrolló básicamente en los años 90s, llegándose al final de los 90s a tener

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