La economía colombiana y el orden global - Crecimiento, desarrollo y democracia en Colombia. Los contrapesos de un proceso incompleto - Libros y Revistas - VLEX 820999949

La economía colombiana y el orden global

Autor:Álvaro Albán Moreno/Jorge Alberto Rendón Vélez
Páginas:235-291
 
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Capítulo 4
La economía colombiana y el orden global
1. Liberalismo, proteccionismo y apertura
Como se expuso en el capítulo III, el modelo de apertura de nales del siglo
XX supuso la internacionalización de la economía colombiana. Esta se da en
el contexto más amplio de la globalización cuyas dinámicas económicas, po-
líticas y en particular de competitividad, directa o indirectamente inuyen en
los resultados de las economías locales. Igualmente, en el capítulo menciona-
do, se plantea que la novel República colombiana inició el siglo XX en medio
del más cruento conicto civil del siglo XIX: la Guerra de los Mil Días. Dicho
conicto reejó una especíca estructura política y económica de la sociedad
colombiana de la época, originada en el proceso colonial y en gran medida sin
alteración después de la independencia. Las consecuencias del conicto en
todas las esferas de la vida social colombiana, dejaron poco espacio al optimis-
mo sobre las perspectivas de solución de los problemas sociales.
A principios del siglo XX, las relaciones de dependencia de Colombia con Inglate-
rra son desplazadas hacia los Estados Unidos, que consolida el proceso de pene-
tración en Latinoamérica. La pérdida de Panamá en 1903 es consecuencia de esta
relación, la que se intensica con los empréstitos posteriores que suscribe el país
con dicha nación. Entre 1906 y 1926, Colombia mantuvo una importante relación
crediticia con Estados Unidos. El saldo de la deuda externa nacional aumentaba
o disminuía de acuerdo con los vaivenes de la situación scal del país. La indem-
nización por la pérdida de Panamá (US$25 Mill.) fue desembolsada entre 1923 y
1926. A partir de 1927, el endeudamiento externo se acrecentó de manera cons-
tante, lo que permitió equilibrar el presupuesto nacional. Este ujo de recursos de
crédito se vio bruscamente interrumpido por la crisis mundial de los años treinta.
Si bien el destino de los empréstitos y de la indemnización no fue directamente
al sector industrial, este resultó favorecido en sus etapas iniciales porque con
estos recursos se realizaron cuantiosas inversiones en obras públicas, lo que
aumentó la capacidad de consumo y motivó la urbanización, aspectos que a
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su vez contribuyeron a la ampliación del mercado, condición esencial para el
desarrollo industrial.
En el capítulo III, numeral 3, se estableció que, desde la segunda mitad del siglo
XIX hasta la actualidad, en Colombia se han implementado básicamente cua-
tro modelos económicos de desarrollo, a saber: de exportaciones primarias;
de sustitución de importaciones; de promoción y diversicación de exporta-
ciones y de apertura económica. Igualmente, se incluyó un análisis especíco
de los efectos de los modelos de desarrollo en el sector industrial colombiano.
En este aparte, se analizan estos efectos en la sociedad colombiana en general,
teniendo en cuenta que los modelos de desarrollo se articulan a dinámicas
geoeconómicas y geopolíticas.
En el primer modelo, la actividad económica fundamental estuvo constituida
por la explotación y exportación de bienes agrícolas (café, caucho, quina, ta-
baco, azúcar, algodón, banano), ganaderos (carne, cueros) y mineros (cobre,
petróleo, oro, plata). La viabilidad del modelo se garantizaba en función de la
demanda externa, la cual registraba inestabilidad en los precios y un compor-
tamiento cíclico164. La ideología imperante desde el punto de vista económico
era la del libre comercio y las ventajas comparativas.
La evolución del comercio exterior colombiano se rezagó en relación con
otros países de la región. Hasta 1850, el oro constituía prácticamente el úni-
co renglón de ventas. Posteriormente, las exportaciones se ampliaron a otros
productos como el tabaco, la quina, el añil, el algodón y el café, pero su desa-
rrollo, a excepción del café, fue efímero. A ello contribuyó la ausencia de vías
de comunicación adecuadas, que por la geografía colombiana tornaban el
transporte de mercancías en verdaderas odiseas para los comerciantes, aspec-
to que imposibilitó igualmente el crecimiento del comercio interno y produjo
el encarecimiento de los productos por los elevados costos del transporte.
Sobre el tema, el historiador Álvaro Tirado (1988, 247-248) expuso:
“Para las exportaciones de tabaco, Alemania fue nuestro principal comprador.
Pero fueron Inglaterra y los Estados Unidos, además de Francia, los principales
mercados para nuestros productos. Inglaterra, como principal suministrador de
textiles, fue nuestro abastecedor casi hegemónico. Francia e Inglaterra también
nos vendían productos por sumas de consideración. En cuanto a los bienes ex-
portados, todos los agrícolas tuvieron un auge efímero y el del tabaco, que fue
el de mayor duración, solo se mantuvo por unas tres décadas. El oro se exportó
164 Ospina (2008, 363) señala que “…Por intermitencias nuestra economía recibía un choque del exterior por
razón de un producto de exportación que surgía repentinamente para desaparecer después, desastrosamente.
Primero fue el tabaco, cuya exportación en algunos años dio cifras importantes; luego el añil, cuya exportación
duró apenas un momento, y después la quina, cuyo paso fue casi tan corto, y más desastroso. El café ha
durado más, y ya la exportación del oro ha quedado reducida a una proporción insignicante”.
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continuamente durante todo el siglo, y en conjunto siguió siendo, como en la Co-
lonia, nuestro principal producto de salida al exterior, aunque en un porcentaje
ya no tan elevado como en la época anterior”.
Marulanda (1999, 34) destacó del período monoexportador colombiano la im-
portancia del café para el desarrollo industrial y para la denición del manejo
político del país:
“En la etapa de desarrollo incipiente, y prácticamente hasta la década de los seten-
ta, el modelo anterior se complementa asignándosele particularmente a un sub-
sector de la economía, el cafetero, la responsabilidad casi exclusiva de generar los
ingresos externos requeridos para nanciar las importaciones de capital, materias
primas y productos intermedios demandados esencialmente para el desarrollo del
sector industrial, considerado como el motor del crecimiento. Dada esta función
estratégica del sector cafetero en el funcionamiento de la economía, la misma ha-
bría de reejarse en el manejo político del país y en la administración del poder…”.
En la década de los sesenta, el modelo de promoción y diversicación de ex-
portaciones creó un marco institucional para enfrentar los retos del comercio
exterior del país. Los esfuerzos para la organización de la economía conduje-
ron a que Colombia consolidara en el contexto internacional una imagen po-
sitiva y de seriedad en el manejo de los asuntos económicos, lo que a la postre
permitió el logro de una relativa estabilidad macroeconómica –no exenta de
los desajustes y crisis propias de una economía vulnerable ante los choques
externos y sustentada en el sector primario–165 que impulsó el desarrollo de
instrumentos de intervención que facilitaron enfrentar con éxito diferentes
coyunturas, como la bonanza cafetera de los años setenta. Así, sin abandonar
la protección a la producción interna, se dio a la promoción de exportaciones
un papel fundamental, dotándose al Estado de instrumentos para intervenir
activamente en la gestión económica, estimulándose renglones productivos
en sectores considerados como estratégicos aanzándose, en la Administra-
ción Lleras Restrepo (1966-1970), la planeación económica en Colombia.
Marulanda destaca los ejes que sustentaron el “esfuerzo reordenador” de la
Administración Lleras Restrepo:
Eje institucional: instituciones descentralizadas de orden nacional encar-
gadas de administrar políticas económicas en ámbitos especícos.
Eje de la racionalidad tecnocrática de la administración pública: papel pro-
tagónico del Departamento Nacional de Planeación (DNP), con represen-
tación en todas las juntas directivas de los organismos descentralizados.
165 Entre 1966 y 1998, en el transcurso de ocho gobiernos, se registran diferentes ciclos prácticamente
completos de crisis: estabilización (los ochenta) – expansión (primera mitad de la década de los noventa);
contracción – recesión – crisis (nales década de los noventa) (ibid., 1999).

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