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Los fundamentos del principio de capacidad contributiva en el pensamiento de Santo Tomás de Aquino

Autor:Andrea Amatucci
Cargo del Autor:Profesor emérito de la Universidad Federico II de Nápoles
Páginas:107-142
 
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III. Los fundamentos del principio
de capacidad contributiva en el
pensamiento de Santo Tomás de Aquino*
Andrea Amatucci
Profesor emérito de la Universidad Federico II de Nápoles
Las obras de Aristóteles fueron traducidas solo en parte en el
siglo  a.C., poco después de haber sido escritas. Por tal razón,
su pensamiento completo fue estudiado exclusivamente por
quienes conocían el griego, el latín y el árabe. Solamente en el
siglo  d.C., las restantes obras de su autoría fueron traducidas
en lenguas muy difundidas en Europa, a partir de la iniciativa
de Federico II y de nobles españoles.
En el siglo , Santo Tomás de Aquino, apoyado en
su excepcional inteligencia, logró interpretar correctamente
el pensamiento de Aristóteles; lo liberó, al acogerlo, de los
aspectos culturales que solo eran relevantes en el siglo  e
hizo evidente su crucial importancia.
* Conferencia impartida en las jornadas de estudio sobre La evolución del
sistema scal y el principio de capacidad contributiva, celebradas en la Universidad
Federico II de Nápoles en septiembre de 2012, traducida por María Eugenia Simón
Yarza. En el año 2018 se hicieron adiciones que fueron traducidas por Claudia Jimena
Plazas Molina.
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La investigación cientíca adquiere una notable proyec-
ción cuando, con el rigor y la necesaria voluntad del estudioso,
se desarrolla, en más de una ocasión, a partir del abandono de
una determinada teoría y la adhesión a otra en el marco de la
sistemática evolución del pensamiento. Un acertado proceso
de deducción no excluye la conservación en el tiempo de la
naturaleza del objeto de referencia.
Es de anotar que el pensamiento de Aristóteles —suma-
mente riguroso para el siglo  a.C., del que data— es cono-
cido en Europa gracias a las traducciones del griego, del latín
y del árabe que promovieron Federico II y otros nobles espa-
ñoles, en lenguas ampliamente conocidas.
Las grandes y notables ideas aristotélicas fueron acogidas
por una sólida doctrina que, si bien ha evolucionado, no ha
socavado la esencia fundamental de los conceptos de Aristó-
teles, ni la verdad sobre la cual se fundamentan.
La traducción de los textos que consagran las notables
contribuciones cientícas y teológicas hechas por Aristóteles,
llevada a cabo durante el siglo  d.C., permitió la difusión
plena de su conocimiento y despertó un interés amplio, dura-
dero y notable.
Resulta particularmente interesante la evolución del pen-
samiento de Aristóteles respecto de las ideas de Platón.
La metodología, de origen aristotélico se concreta en el
denominado apodissi, que no es otra cosa que el proceso de
demostración lógica de una conclusión mediante deducción
a partir de premisas verdaderas.
Inicialmente, en el periodo académico, Aristóteles retomó el
concepto de la inmortalidad del alma, entendido como la sustan-
cia y no como la forma del cuerpo, sobre la base de la doctrina
de Platón —el ateniense nacido en el siglo 428-27 d.C, quien
también sirvió de inspiración para San Agustín (354 a.C)—.
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De Aristóteles a Santo Tomás. Ideas políticas y jurídicas
Se advierte cierta anidad entre la concepción aristoté-
lica y la conclusión teorética del procedimiento cognitivo de
Platón, al cual se unió inicialmente San Agustín, quien llegó
a sostener que si Platón, Plotino y los platónicos en general
hubieran vivido contemporáneamente con él, habrían sido
cristianos y habrían podido comunicar los fundamentos del
cristianismo con la impronta del legado de Cristo.
Aristóteles exaltó las formas más elevadas de profundi-
zación en la vida contemplativa y en la investigación sobre
la separación de la idea de las cosas, y resaltó el bien como
propósito supremo.
Con la prosecución de sus estudios y obras comenzó a
reejar, gradualmente, un desapego del pensamiento de Pla-
tón, pese a que mantuvo algunos de sus paradigmas, como
por ejemplo la visión de Dios como el Ordenador Supremo,
el propósito de todo y la animación de los cielos.
Finalmente, en el tercer periodo, Aristóteles llegó a recha-
zar toda concepción platónica y consideró, de modo particular,
que Dios es la Perfección Suprema y por tanto en Él reside “el
pensamiento del pensamiento”.
Para Aristóteles, el desarrollo del hombre se encamina
a la perfección a través de la contemplación y con miras a
la felicidad o beatitud divina, la cual produce la verdad y la
universalidad, junto con una actividad esclarecedora, riguro-
samente comprometida, del intelecto humano.
Aristóteles utilizó una motivación antiplatónica al dar
prioridad a la realidad subjetiva y al método inductivo, con la
construcción de conceptos generales sobre la base de particu-
lares análogos; sin embargo, consideró que tal metodología
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Los fundamentos del principio de capacidad contributiva

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