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Mercado, sociedad y Estado en las ciencias sociales: ¿es la solidaridad un valor residual?

Autor:Pablo Guerra
Cargo del Autor:Profesor de tiempo completo en la Universidad de la República (Montevideo, Uruguay) e investigador activo del Sistema Nacional de Investigadores en las áreas de economía solidaria y sociología del trabajo
Páginas:125-161
RESUMEN

En este capítulo analizaremos algunas categorías y conceptos fundamentales que distanciarán nuestro marco teórico con respecto al marco neoclásico. Por ejemplo, defendemos la categorización gramsciana, con origen ricardiano, de “mercado determinado”, por medio de la cual es posible comprender las diversas lógicas que operan en el ámbito económico; y teorizaremos acerca de cómo es posible... (ver resumen completo)

 
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Capítulo 3 / Ch apter 3
Resumen
En este capítulo analizaremos alguna s categorías y conceptos fundamentales que dis tanciarán nuestro
marco teórico con respec to al marco neoclásico. Por ejemplo, defendemos la categorización grams-
ciana, con origen ricardiano, de “mercado determinado”, por medio de la cual es posible comprender
las diversas lógica s que operan en el ámbito económico; y teorizaremo s acerca de cómo es posible
democratizar ese merc ado, y además aproximarlo a lo que hemos denominado como un paradig ma
de mercado justo. Sostendremos, además, la idea polanyiana de una economía real y otra for mal; de
un mercado que supera la lógica de interc ambios, y de una racionalidad comunitaria que se pone a
las antípodas de la versión s implista del homo oeconomicus.
Palabras clav e: Estado, Gr amsci, homo oeconomicus, mercado, sociedad.
Abstract
In this chapter we analyze cert ain categories and fundamental concepts that woul d separate our theo-
retical framework from the neo classical framework. For example, we defend Gramsci’s categorization,
which originated with Ricardo, of “market determined”, which makes it possible to underst and the
diverse logics that operat e in the economic sphere; and we theorize about how it would b e possible
to democratize that market, and also align i t with what we have called a fair market paradigm. We also
maintain the idea expressed by Polanyi of one r eal economy and another formal one; of a market that
goes beyond the logic of exchanges, and of i ts community rationality that is contrary to the s implistic
version of homo oeconomicus.
Keywords: state, Gramsci, homo oeconomicus, market, so ciety.
Mercado, sociedad y Estado en las ciencias sociales:
¿es la solidaridad un valor residual?
Market, Society and the State in the Social Sciences:
Is Solidarity a Residual Value?
¿Cómo citar este capítulo?/ How to cite this chapter?
Guerra, P. (2014). Mercado, sociedad y Estado en las ciencias so ciales: ¿es la solidaridad un valor
residual?. En Socioeconomía de la solidaridad. Una teoría para dar cuenta de las experiencias sociales y
económicas alternativas (2
a
ed.) (pp. 125-161). Bogotá: Ediciones Universidad Cooperativa de Colombia.
Pág s. 12 5-161
Socioeconomía de la solidaridad
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Las relaciones alternativas a las de intercambio crean
sociabilidad. Introducción a la idea del mercado como
constructo social
Como ya habíamos adelantado, las relaciones que entenderemos como alternativas
a las de intercambio, esto es, las de reciprocidad y redistribución, sólo llegan a
expresarse económicamente bajo determinadas pautas culturales y formas concretas
de organización social. Para ser más claros al respecto: somos de la idea de que las
relaciones alternativas promueven pautas comunitarias de organización social en
los contextos sociales en las que tienen cabida.
Es el caso de la reciprocidad, que depende de un entramado social que vincule
a los sujetos más allá de la relación económica; o las relaciones de redistribución,
que no son comprendidas fuera de una serie de reglas de juego aceptadas por todos
los integrantes de la comunidad, sobre cómo, quién y en qué condiciones se debe
distribuir. A diferencia de lo que ocurre con ellas, por su lado, las relaciones de
intercambio involucran a sus actores (compradores y vendedores) sólo en cuanto
tales, sin que se vean afectados por otros tipos de relaciones sociales establecidas
o roles vinculantes.
En otros términos, la lógica mercantil de intercambios se vería fuertemente
comprometida si compradores y vendedores sólo negociaran partiendo de vínculos
preestablecidos. Fíjese el lector, las limitaciones para el libre mercado que se produ-
cirían si todos los habitantes de una determinada región decidieran establecer sólo
relaciones de intercambio entre ellos, negándose a contratar con multinacionales
o empresas que no tengan vinculación con la localidad.62
Como señala Albert Hirschman:
[...] una gran cantidad de compradores y vendedores anónimos, que aceptan los
precios y que gozan de una perfecta información [...] funcionan sin ningún contacto
prolongado, humano o social, entre las partes. En condiciones de competencia
perfecta, no hay lugar para regateos, negociaciones, quejas o ajustes mutuos y los
diversos agentes que contratan entre ellos no necesitan establecer una relación
recurrente o continuada que les permita conocerse bien unos a otros (Hirschman,
1986, p. 140).
62 Esto fue efectivamente lo que ocurrió en la localidad de San Gil, Colombia, donde todos los
actores sociales fijaron como regla de juego fundamental para su “desarrollo local” sólo establecer
negocios entre ellos. Esto, unido a otros elementos de economía alternativa que analizaremos en
su oportunidad, permitió un desarrollo sin precedentes en la zona otrora ampliamente rezagada,
fenómeno que ha sido objeto de investigación por parte de la economía de la solidaridad.
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Somos de la idea de que los mercados son constructos humanos, y —siguiendo
con la tipología tan usual en la antropología económica— han estado conformados,
a lo largo de la historia de la humanidad, por el conjunto de las relaciones de inter-
cambio, reciprocidad y redistribución. De esta manera, tendremos un mercado tan
democrático como las fuerzas sociales que lo componen quieran. Nos alejamos con
ello de la concepción del mercado como un hecho social fundado en las relaciones de inter-
cambio. Nos oponemos también, como ya lo hiciera el citado Hirschman, a la idea
de que un contexto social sólo existe como un subproducto de la interacción con
el mercado (Hirschman, 1986). De hecho, buena parte de la crítica que debemos
hacerle a la economía neoclásica parte del hecho de que para esta, la sociedad es
considerada como un resultado del comportamiento individual y atomizado del
mercado competitivo. Estas líneas de reflexión, que han primado en el imaginario
social de las últimas décadas, por cierto subestiman los fenómenos que derivan
de las pautas socioorganizativas basadas en las relaciones económicas alternativas.
Coincidimos con Mingione, además, en que las acciones económicas basadas
en el intercambio en el mercado se fundan en intereses que son divergentes. Se
comprenderá en tal sentido, que el comprador querrá obtener su producto al
menor precio posible, en tanto el vendedor querrá obtener la mayor ganancia en la
transacción. En ese sentido, también coincidimos en que la prueba más elocuente
al respecto, es que apenas surge una posibilidad para hacerlo, el intercambio pasa
a caracterizarse por el abuso. Lo que interesa aquí es que cuanto más débiles sean
los contextos socioorganizativos, más probable es que ello ocurra, y a la inversa: a
mayor desarrollo de esos contextos, mayores trabas a la lógica pura de intercam-
bios.63 De tal manera que podríamos resumir la idea dando cabida a una ley del
comportamiento abusivo de los intercambios en contextos sociales, que podría
rezar de la siguiente manera: La probabilidad de que las relaciones de intercambio
degeneren en abusos comerciales aumenta en relación inversa a la solidez comunitaria
de los contextos socioorganizativos de un mercado determinado.
63 Por ello los intercambios sufren numerosas reglas en muchas de nuestras sociedades. En el
plano internacional, sin embargo, la regulación es menor, y ello ha propiciado intercambios
muy injustos entre, por ejemplo, el Norte y el Sur. Ahora bien, la propia sociedad del Norte
ha visto surgir la corriente del “comercio justo” y las “tiendas solidarias”, o el sistema equal
exchange, que promueve un comercio alternativo conducente a pagar por encima del injusto
precio de mercado muchas materias primas y artesanías provenientes del tercer mundo, lo
que se constituye en evidencia de sumo valor para quienes se niegan a pensar las acciones
humanas en el mercado como fruto únicamente de la lógica instrumental. Más adelante nos
detendremos en este fenómeno.

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