“Naturalizar” la ideología neoliberal: educar en el habitus capitalista - Núm. 168, Julio 2019 - Revista Estudios de Derecho - Libros y Revistas - VLEX 808576905

“Naturalizar” la ideología neoliberal: educar en el habitus capitalista

Autor:Enrique Javier Díez Gutiérrez
Cargo:Profesor de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de León (España); Doctor en Ciencias de la Educación
RESUMEN

Este trabajo analiza cómo se está educando una nueva subjetividad neoliberal adaptada a la sociedad del capitalismo avanzado en que vivimos y el papel que juega la educación en dicha reconfiguración. Pasado el tiempo de la conquista por la fuerza, llega la hora del control a través de la persuasión. La dominación es más profunda y duradera en la medida en que el dominado es inconsciente de serlo. ... (ver resumen completo)

 
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Artículo de reflexión. Título del proyecto de investigación del cual se deriva: Los valores transmitidos en la formación inicial del profesorado; Grupo de investigación: Educación, Ciudadanía, Inclusión, Igualdad e Interculturalidad ECIII; Investigador principal: Enrique Javier Díez Gutiérrez. Institución financiadora del proyecto: Universidad de León (España); Fecha de terminación de la investigación: 2014.

Introducción

Lo que el capitalismo se dio cuenta en la era neoliberal, argumenta el filósofo Byung-Chul Han (2014), es que no necesitaba ser duro, sino seductor. El control y la vigilancia ya no se tienen que imponer, nos lo autoimponemos y lo difundimos. Se trata de “naturalizar” la ideología neoliberal. Convertirla en normalidad y disciplina cotidiana. Apple, Facebook o Instagram no nos lo impusieron, nos hicieron jugar ese papel nosotros mismos. Por nuestra propia voluntad, ponemos toda la información concebible acerca de nosotros en Internet (Han, 2014, p.63), de forma “libre” y voluntaria. La eficiencia de este sistema reposa fundamentalmente en este proceso de interiorización colectiva que asume ampliamente la lógica del sistema, que se adhiere “libremente” a lo que se le induce a creer.

A nadie parece molestarle, mostrando en la mayoría de las ocasiones una indiferencia cómplice o, en todo caso, desesperanzada. Han colonizado nuestro pensamiento, nuestros deseos y esperanzas. Parafraseando al teórico marxista Antonio Gramsci (1981), cuando la clase dominada asume la ideología de la clase dominante, no se necesitan ejércitos de ocupación, porque ya han conquistado nuestras almas: la ideología que sostiene y cohesiona a un determinado grupo social se hace hegemónica cuando sus valores y creencias pasan a formar parte del imaginario colectivo, logrando que su visión de la realidad y las soluciones que proponen sean consideradas de sentido común.

Las sociedades occidentales actuales han abandonado el modelo disciplinario (Foucault, 1975; Foucault, 2006) y, en contraste, han adoptado como principal herramienta de control social requiere la participación activa de los involucrados (Hardt & Negri, 2002). El sistema neoliberal nos educa para “elegir libremente”, incluso desear, pertenecer a su engranaje. La nueva explotación es amada. El “opio del pueblo” es el propio sistema.

Esta ideología neoliberal se ha convertido así en una “racionalidad” productora de cierto tipo de manera de vivir y de relaciones sociales, de cierta forma de comprensión del mundo y de un imaginario social, de un tipo, en definitiva, de subjetividad determinada (Foucault, 2004; Ong, 2007) que hace de la competencia una forma general de comportamiento personal y social que guiará todas las relaciones humanas (Laval & Dardot, 2013). Esta remodelación de la subjetividad “obliga” a cada persona a vivir en un universo de competición generalizada, organizando las relaciones sociales según el modelo del mercado y transformando incluso a la propia persona, que en adelante es llamada a concebirse y a conducirse como una empresa, un emprendedor de sí mismo.

Esto explica porqué a pesar de las consecuencias catastróficas a las que han llevado las políticas neoliberales desde hace 30 años, éstas son cada vez más activas, hasta el punto de hundir a los estados y las sociedades en crisis políticas y regresiones sociales cada vez más graves y que se haya profundizado en ellas sin tropezar con resistencias masivas que las impidan.

La tesis principal que se expone en este artículo plantea cómo la ideología neoliberal, “razón instrumental” del capitalismo contemporáneo, estructura y organiza, no sólo la acción de los gobernantes, sino que educa también la conducta, el comportamiento y las aspiraciones de los propios gobernados, a través de las nuevas reformas educativas (impulsadas por organismos internacionales de marcada orientación económica neoliberal) que contribuyen a construir una nueva subjetividad neoliberal mediante la interiorización de la lógica del sistema, que induce a “adherirse libremente” a él. Se impulsan para ello mecanismos y estrategias en el terreno de la educación que se desarrollan y analizan a continuación.

La Pedagogía del egoísmo

La sociedad nunca se hubiera "convertido" voluntariamente o espontáneamente al modelo neoliberal mediante la sola propaganda del modelo. Ha sido preciso pensar e instalar, "mediante una estrategia sin estrategias", los tipos de educación del espíritu, de control del trabajo, del reposo y del ocio, basados en un nuevo ideal del ser humano, al mismo tiempo individuo calculador y trabajador productivo.

El paso inaugural consistió en inventar el “ser humano del cálculo” individualista que busca el máximo interés individual, en un marco de relaciones interesadas y competitivas entre individuos. Esta subjetividad neoliberal está marcada por un discurso que alega que la búsqueda del interés propio es la mejor forma mediante la que un individuo puede servir a la sociedad, donde el egoísmo es visto casi como un “deber social” y las relaciones de competencia y mercado se naturalizan (Ginesta, 2013; Torres, 2017). La finalidad del ser humano se convierte en la voluntad de realizarse uno mismo frente a los demás. El efecto buscado en este nuevo sujeto es conseguir que cada persona considere que autorrealizarse es intensificar su esfuerzo por ser lo más eficaz posible, como si ese afán fuera ordenado desde el interior por el mandamiento imperioso de su propio deseo. Se desarrolla un habitus (Bourdieu, 1984), un esquema a partir de los cuales las personas aprenden a percibir el mundo y actuar en él. Son las nuevas técnicas de fabricación de "la empresa de sí".

La empresa se convierte así, no sólo en un modelo general a imitar, sino que define una nueva ética, cierto ethos, que es preciso encarnar mediante un trabajo de vigilancia que se ejerce sobre uno mismo y que los procedimientos de evaluación se encargan de reforzar y verificar. De esta forma cada persona se ha visto compelida a concebirse a sí misma y a comportarse, en todas las dimensiones de su existencia, como portador de un talento-capital individual que debe saber revalorizar constantemente (Laval & Dardot 2013). El primer mandamiento de la ética del emprendedor es "ayúdate a ti mismo". Y sus tablas de la ley se rigen por la competencia como el modo de conducta universal de toda persona, que debe buscar superar a los demás en el descubrimiento de nuevas oportunidades de ganancia y adelantarse a ellos. La gran innovación de la tecnología neoliberal consiste, precisamente, en vincular directamente la manera en que una persona "es gobernada" con la manera en que "se gobierna" a sí misma.

No se trata sólo de la conversión de los espíritus; se necesita también la transformación de las conductas. Esta es, en lo esencial, la función de los dispositivos de aprendizaje, sumisión y disciplina, tanto económicos, como culturales y sociales, que orientan a las personas a “gobernarse” bajo la presión de la competición, de acuerdo con los principios del cálculo del máximo interés individual.

De este modo se ordena al sujeto que se someta interiormente, que vigile constantemente sobre sí mismo, que trabaje sobre sí mismo con el fin de transformarse permanentemente, de conseguir una mejora de sí, de volverse cada vez más eficaz en conseguir resultados y rendimientos. La economía se convierte en disciplina personal.

Aparece el 'doer'. Ser ‘doer’ se convierte en tendencia. El 'doer' es una persona luchadora que consigue lo que quiere y no le importa sacrificarse hasta límites insospechados porque su meta es lo primero. Es el nuevo héroe, la nueva heroína, de la “clase trabajadora” porque aguanta sin dormir y a base de cafeína para trabajar como si fuera el dueño de la empresa, pero cobrando como un becario, o incluso pagando por trabajar y adquirir la experiencia laboral. Una nueva forma de convertir la explotación y la pobreza en una manera de ser emprendedor y superarse a sí mismo (Cantó, 2017).

Estas técnicas de gubernamentalidad y control se apoyan en las disciplinas y corrientes del “cuidado de sí”, desde el coaching, al pensamiento positivo, pasando por la programación neurolingüística (PNL), el análisis transaccional y múltiples procedimientos vinculados a una escuela o un gurú, que le ayudan al emprendedor, al ‘doer’, a conseguir un mejor dominio de sí mismo y de adaptación de las propias emociones al estrés, la precariedad y los despidos. Saberes psicológicos, con un léxico especial, autores y autoras de referencia, métodos particulares, modos de argumentación de aspecto empírico y racional y un ingente negocio que se introduce en la educación.

Psicoeducación performativa

De esta forma, la biopolítica foucaultiana, el control panóptico exterior (Foucault, 2006), es continuada por la psicopolítica neoliberal, en la que el control pasa al interior y se gestiona desde la emoción. El panóptico (pos) moderno es voluntario, en donde los sujetos se desnudan y revelan su vida y su interioridad de forma global, en un ágora virtual poblada fundamentalmente de espectadores y consumidores. En esta sociedad de la transparencia (Han, 2013) todo el mundo conforma el panóptico. Se conforma de esta manera una sociedad fragmentada en una infinidad de unidades aisladas y narcisistas, que se autoexplotan pero se creen libres, incapaces de unirse para la acción colectiva, para la política efectiva, donde tecleamos como clickactivistas en lugar de actuar. La explotación asumida en lógica Facebook: “me gusta” (Beni, 2017). Triunfa el management emocional, la psicología positiva y los coach para afrontar el estrés, la precariedad e inseguridad laboral, conteniendo y encauzando así las protestas y las luchas colectivas.

El coaching emocional, el “sí se puede”...

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