La subpoliarquia colombiana. Deficiencias estatales, democracia deficitaria. - Vol. 24 Nbr. 1, January 2012 - Revista Desafíos - Books and Journals - VLEX 635203233

La subpoliarquia colombiana. Deficiencias estatales, democracia deficitaria.

Author:Duque Daza, Javier
Pages:175(35)
 
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Introducción

La democracia colombiana en las últimas tres décadas ha sido estudiada y calificada de diversas formas, casi siempre en forma negativa. En la literatura podemos diferenciar tres momentos: En primer lugar, durante las décadas del setenta y ochenta, a la vez que se enfatizaba en la ausencia de dictaduras militares y en una prolongada sucesión de elecciones periódicas, los estudios y análisis coincidían en aplicarle adjetivos a la democracia que expresaban un faltante en términos de cierre, de restricciones y limitaciones a la competencia y a la participación ciudadana. Se utilizaron denominaciones como democracia oligárquica (Wilde, 1978; Leal, 1988), democracia restringida (Pizarro, 1981; Pécaut, 1987; Chernick, 1989), democracia limitada (Santana, 1989) democracia cerrada (Echeverri, 1989). En segundo término, desde comienzos de la década del noventa, tras una serie de reformas institucionales que propiciaron una mayor apertura y nuevos escenarios y espacios de participación (con la reforma descentralista de finales de los 80 como antecedente y la nueva Constitución Política de 1991 y sus desarrollos) los adjetivos dieron un giro y expresaron un acento en la presencia en el sistema político de actores extralegales, de poderes fácticos que incidían en la funcionalidad de la democracia, emergieron denominaciones como democracia asaltada (Kline, 1995), democracia sitiada (Archer, 1995; Pizarro y Bejarano, 2002), democracia asediada (Pizarro, 2004), democracia mafiosa (Observatorio de derechos Humanos, 2005) y hasta paracracia (Camacho, 2006; Botero, 2007). Y por último, análisis más recientes han incluido a Colombia en estudios comparados, además, en clasificaciones de las democracias se han referido al país como un caso de regímenes semidemocráticos (Maimwaring; Brinks y Pérez-Lihán, 2000), régimen ambiguo (Diamond, 2002) democracia disfuncional (Whitehead, 2002), Democracia sin ley (Morlino, 2007), democracia defectuosa (The Economist, 2011) y democracia precaria (Bejarano, 2011).

Tras las reformas institucionales que desde finales de la década de 1980 propiciaron una mayor apertura, más espacios de participación y mayor pluralismo, se presentó un giro en los adjetivos y empezaron a referirse a Colombia como una democracia defectuosa, deficiente, enfatizando en la presencia de actores armados ilegales que inciden de forma importante en su funcionalidad (el narcotráfico, las guerrillas, los paramilitares). Ello condujo a preguntas acerca de la naturaleza del faltante, de lo defectuoso, y a auscultar cuáles son y en qué consiste la incidencia de actores extralegales en la funcionalidad democrática.

Lo primero, el faltante y lo defectuoso, solo se puede asumir respecto a un referente respecto al cual se considera que existe un déficit y éste ha sido lo que la literatura politológica denomina el umbral mínimo, patrones por debajo de los cuales un régimen no puede considerarse democrático, esto es: sufragio universal masculino y femenino, es decir, inclusivo; elecciones libres, competitivas, periódicas y correctas; existencia de más de un partido; presencia de fuentes alternativas y diferentes de información; garantías para las libertades básicas que presuponen la existencia del Estado de derecho (Bobbio, 1984; Dahl, 1997; Morlino, 2002 y 2007; O'Donnell, 1997 y 2007). Lo segundo, en relación con lo anterior, implica considerar que la presencia de actores extralegales interfiere en el proceso electoral (carácter libre y competitivo de las elecciones por la presencia de formas coactivas de inducción del voto y de constrehimiento a la competencia); afectan las libertades (de expresión, organizaciones, asociación) y los derechos fundamentales.

La democracia colombiana se configura como una democracia de submínimos, como sub-poliarquía, en sus procedimientos y en su componente del respeto a los derechos y libertades civiles; se constituye en una democracia deficitaria, en términos de Leonardo Morlino, en una democracia sin ley (2007). Consideradas las condiciones necesarias mínimas sobre las cuales se edifica un régimen democrático, Colombia no alcanza a cubrirlas y ello se deriva fundamentalmente de las deficiencias del Estado, de su incapacidad y debilidad. Colombia constituye un caso típico de democracias con Estados débiles que, de hecho, han representado una novedad en la historia, en la perspectiva de que las democracias que se han constituido lo han hecho sobre la base de la estatalidad, de la capacidad del Estado para mantener niveles de coacción e institucionalidad requeridos para mantener la regulación social (PNUD, 2010; Bejarano, 2011). El caso colombiano permite ilustrar la relación Estado deficiente-democracia deficitaria.

El presente artículo se ocupa de caracterizar la democracia en Colombia durante la década 2002-2011 y argumenta la pertinencia de la denominación de democracia deficitaria, de subpoliarquía. En los actuales debates Colombia constituye un caso de democracia sin calidad, en la cual existe un sistema legal que no forma parte de los valores democráticos, altos niveles de corrupción --que incluso pueden llegar a ser incontrolados durante largos periodos--, el crimen organizado es muy fuerte, la resolución de las disputas legales requiere una larga espera y el acceso al sistema judicial es caro y excluyente (Morlino, 2003). Parte de la premisa según la cual las características del Estado inciden de forma decidida en las condiciones de la democracia que sobrevive con sus disfuncionalidades. La forma como se concreta el monopolio del uso legítimo de la fuerza, el funcionamiento del aparto legal que regula las interacciones sociales y el juego político, y que debe garantizar los derechos civiles y las libertades políticas, es precaria. El Estado de derecho efectivo como premisa central de la democracia presenta serias falencias y debilidades. Esta premisa es cercana a la planteada por Ana María Bejarano (2011), quien argumenta que la principal falla de Colombia radica en la naturaleza precaria del Estado de derecho y quien establece la forma como la existencia de un campo de actores extra institucionales incide de forma clara en las interacciones entre actores institucionales y en la funcionalidad democrática. (1)

El artículo consta de cuatro apartados. El primero ubica el caso colombiano en la literatura que aborda los estados deficientes y las democracias frágiles, deficitarias. El segundo analiza las dimensiones de las deficiencias estatales y sus especificidades en la década 2002-2012. El tercero relaciona estas deficiencias estatales con la funcionalidad de la democracia, que impiden que se concreten los mínimos de la poliarquía en el país. El cuarto plantea algunas conclusiones.

  1. Colombia en el mapa de las democracias con adjetivos y las deficiencias estatales

    El análisis de las democracias realmente existentes y los estudios comparados requieren de la búsqueda de un concepto operativo que demarque y permita incluir/excluir a los regímenes políticos que se estudian. Esta búsqueda no ha producido un consenso, pero sí un cierto acuerdo y confluencia respecto a algunos mínimos requerimientos que deben estar presentes en las democracias. Se trata de un umbral por debajo del cual un régimen no puede ser considerado como democrático, lo cual incluye el sufragio universal, la existencia de elecciones libres, competitivas, recurrentes y limpias; la existencia de más de un partido y de fuentes diferentes y alternativas de información. Los mínimos implican que existen garantías para los derechos civiles y políticos (como los de libertad, movilidad, pensamiento y expresión, asociación), refiere todo lo anterior a la poliarquía adicionada. (2)

    ¿Qué ocurre con los regímenes políticos que se encuentran por debajo de los mínimos procedimentales? Hay diferentes respuestas a esta cuestión. Se ha planteado el concepto de regímenes semidemocráticos (Maimwaring; Brinks y Pérez-Lihán, 2000) para referirse a aquellos en los cuales solo se cumple parcialmente alguna o algunas de las dimensiones democráticas, hay violación parcial de las elecciones libres, competitivas y limpias y restricciones al sufragio universal; no son respetadas totalmente las libertades civiles y hay vetos a políticas por parte de los militares. También se ha utilizado la denominación de regímenes ambiguos (Diamond, 2002) para referirse a aquellos que se encuentran entre las democracias electorales (cuando los poderes ejecutivo y parlamentario son el resultado de elecciones multipartidistas, regulares, competitivas con base en el sufragio universal, pero en las cuales no necesariamente se respetan las libertades civiles y políticas) y el autoritarismo competitivo (las elecciones y otras instituciones son fachadas y generan algún espacio a la oposición y a los medios independientes y a organizaciones que no cuentan con capacidad de desafiar el régimen). Regímenes que no son claramente democráticos, ni convencionalmente autoritarios. Más allá de las elecciones, la protección de las libertades civiles y el imperio de la ley están en duda.

    De igual forma, se ha planteado el concepto de democracias defectuosas (Merkel, 2004). Se trata en este caso de regímenes en transformación, que no han logrado consolidar una democracia liberal, pero que no son autocracias y funcionan con base en procesos electorales que no presentan problemas sustanciales de fraudes. Son democracias disminuidas y de baja intensidad, democracia delegativas, en términos de Guillermo O'Donnell (1994). El concepto implica que, si en los regímenes en transformación alguna de las condiciones democráticas se quiebra, se genera una democracia con defectos, la que no necesariamente evoluciona hacia una democracia liberal o retrocede hacia una autocracia, sino que se enraíza y se estabiliza como una democracia defectuosa.

    Bajo otra perspectiva, este tipo de regímenes ha sido analizado desde la categoría de regímenes híbridos (Diamond, 1994; Morlino...

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